miércoles, 10 de junio de 2009

Quiero

Quiero que solo tu y yo vivamos en un mundo único, separado del verdadero, libre de hacer lo que queramos, donde nos amemos con pasión y locura. Me gustaría cumplir todos tus anhelos, tus sueños, ayudarte a hacer tan reales todas aquellas fantasías. Sentir tus labios acariciando los míos, sentir que nuestros sentimientos se unen. Que ahora existe un solo corazón que late por los dos; un corazón lleno de pureza, y vacio de mentiras y traiciones, uno que tenga un latido alocado cuando nos besemos. Me encantaría recorrer cada curva de tu cuerpo, oler todas aquellas fragancias que emanan de ti, que son tan suaves y delicadas. Que tus manos acaricien mi rostro y las mías sientan tu piel. Quiero que me embriagues lentamente con tu mirada, que me seduzcas y que nuestros silencios se unan.

Quiero que lo dejes a él y te acerques a mí…


Deigar Miranda

jueves, 28 de mayo de 2009

Especial

Ella era la chica que todo hombre quisiera tener por pareja. Sus labios seductores, ojos que ocultaban un misterio embriagador y un cuerpo que no era exactamente el mejor, pero si el que me volvía loco. Me dijo una vez, que el momento exacto seria cuando estuviera lista y segura; aunque las ansias me consumían, no logré más nada que esperar. Nada fue planeado como imagine seria con ella; al contrario todo fue inesperado y encantador.

De un simple beso comenzó todo. No había experimentado lo bueno que era desabotonar la camisa de una chica; era tan satisfactorio que lo hice lentamente. Del impulso caímos sobre la cama. Estábamos completamente desnudos.

- Quiero algo especial y único – me susurró

Esas dos importantes palabras, en esa oración hicieron que mi mente volara rápidamente.

Tomé una pluma de su almohadón preferido. Y recorrí con ésta, cada centímetro del cuerpo de Karla, cada rincón que ni ella misma sabia que existía, cada curva, cada sentimiento y pasión que de ella exhalaban.

- Ahora quiero que seas tú – En realidad la oía diferente.

Deje que la pluma resbalara de mis dedos, y me acerqué completamente a ella. Mis labios acariciando los suyos, mi piel junto a la suya, un parte de mí en ella, y nuestra pasión unida en un sinfín de emociones encontradas. En un torbellino de exaltaciones.

Todo sucedió suave pero satisfactoriamente.