lunes, 23 de marzo de 2009

Soledad Creada

La noche estaba por acercarse, ya era la hora de que Kate tomara asiento en su silla de madera, donde todas las noches a esa misma hora escribía un capitulo más de su novela. Ha hecho eso por meses, no es aquella mujer que sale a veces por las noches con sus amigas o su pareja.

A veces reflexiona porque actúa de esa manera, y llega a la conclusión de que es una egoísta, insensata y a lo mejor mediocre, es aquel tipo de mujeres que toda su vida ha vivido en una plena soledad, en un limbo por completo, una rutina implacable que la sumerge en un abismo negro, un hoyo oscuro y angosto del que no puede salir. Se considera a veces así, porque en su vida jamás se atrevido a presentarse hacia otra persona, a veces tiene el terrible pensamiento de que no sabe cual es el sentido de que ella esté en la tierra, si su vida es un completo vacio. No encuentra aún explicación de su “misión” en este mundo, se ha dedicado a investigar en todo su tiempo libre en las supuestas vidas pasadas, para encontrar una razón que le explique y no le haga sentir todavía peor sobre porque tal estilo de vida. Escribe una novela de terror, aunque su sueño siempre fue que el tema fuera Romanticismo, pero ¿Cómo hacerlo? si no ha tenido un solo romance en la vida, ni siquiera algo que se le aproxime.

La soledad es la más terrible compañía de un ser humano.

Deigar Miranda

lunes, 16 de marzo de 2009

Engaños a Primeras.

Estaba frente al closet con el propósito de encontrar la mejor ropa para que le gustara a ella. Jamás en mi vid20071104elpdmgrep_1 a me había interesado lucir bien frente a una persona, pero desde que la conocí mi vida ya es otra, vivo en las fantasías románticas de mi mente que me transportan a un mundo donde solo nuestro amor es el centro de todo, me ha inspirado a escribir poemas y cartas de genero romántico. En realidad esa vocación no me la conocía, y ahora escribo casi 10 cartas a  diario para ella, creo que me estoy volviendo loco de amor por primera vez en mi vida. Eso es porque no me había enamorado de ninguna otra mujer como lo estoy ahora, todas han sido solo romances pasajeros que en verdad no me sentaban bien. Decidí vestir una camiseta de color blanco, un jean y unos zaparos blancos que vestían, me coloque el perfume suficiente para que ella se inspirara a olerme, me detalle frente al espejo y me sentí bien como mi atuendo, luego tomé la rosa que corte de mi jardín y estaba listo para dirigirme de sorpresa a su casa.

Quería invitarla al cine, como primera salida. Yo tenía 20 años y ella 22, la edad no me importo nada, pienso que siempre se debe aprender más. Al estar al cabo de la calle de su casa, pienso que debí preparar un monólogo para la invitación, pero la espontaneidad es la mejor decisión. Bajé del auto, me dirigí hacia la puerta de la casa y me di cuenta que estaba abierta, así que pensé entrar de sorpresa. Grite unas cuantas veces, pero nadie respondió, así que pensé que estaba en su cuarto y allá me fui.

Al entrar a la recamara, la rosa cayó de mis manos, el mundo a mi alrededor se había esfumado, estaba en un pleno limbo, ella se encontraba en la cama de su habitación junto con mi mejor amigo, todo mi entorno se había congelado, me sentía cayendo hacia un hoyo profundo y angosto, mis ojos tensos dejaron caer unas cuantas lagrimas y mi “amigo” esbozó una sonrisa al verme. Me di cuenta que él había planeado todo, porque yo le había dicho que iba a la casa de ella por sorpresa. Ella mostró un rostro de pánico, pero salí rápidamente, me subí al auto mientras veía como ella corría detrás de mí.

No la he vuelto a ver, ni quiero verla jamás en mi vida…

Deigar Miranda